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miércoles, 1 de agosto de 2012

Amarrado a ti Capítulo 32



Unas horas más tarde, esa noche…
 
-Quiero verte ya- susurra Carlo al otro lado del teléfono.
-Nos acabamos de ver hace un rato- contesto.
-¿No tienes ganas de volverme a ver?
-Claro que sí, si fuese por mí estaría a todas horas donde tú estás.
-Umm… Sólo lo dices para quedar bien.
- ¿Cómo que para quedar bien? Si fuese por mí iría ahora mismo a dónde estás ahora.
-¿A mi cama?- dice divertido.
-Estúpido…- susurro molesta ante su comentario.
-¿No quieres?- me sonrojo.
-Sabes que no es eso.
-¿Entonces? ¿No quieres verme?
-Claro que quiero verte, necesito besarte.
-Puedes venir, no hay nadie, mis padres están de cena de empresa y tienen para casi toda la noche, normalmente vienen de madrugada si tienen ese tipo de quedadas.
-¿Seguro?- me apetece muchísimo.
-Claro, quiero verte.
-Está bien, no te duermas.
-Soñaría contigo- no puedo evitar sonreír.
-Espérame en el portal, ¿vale?
-Sí, ahí estaré.
 
Salgo disparada hacia el armario y saco mi sudadera Rams 23 rosa palo y mis tejanos oscuros. De calzado opto por mis Nike blancas. Intento no hacer ruido para que mis padres no se den cuenta de que salgo y cierro la puerta de la calle con cuidado. Me siento libre al pisar la calle solitaria y empiezo a correr, de camino a su casa, con miedo a encontrarme con algún vagabundo. 
 
Pico al timbre del portal y me abre desde arriba. ¿No había dicho que me esperaba abajo, en el portal? Bueno, subiré sola. Empiezo a subir los escalones que llevan a su piso y veo una luz tenue, seguramente la suya. A contraluz veo su silueta marcada. Cuando estoy más cerca le veo bien. Lleva una camiseta de tirantes blanca y el pantalón negro del pijama. Sonríe insinuante al verme aparecer. 
-¿He tardado mucho?- pregunto enrollándome el cordón de la capucha de la sudadera.
-Un poco sí, creía que ya no ibas a venir- rodea mi cintura con sus manos y me atrae hacia él. 
-No habrá sido para tanto- me sonrojo.
 
 
Muy cerca de ella (Carlo)
 
-Sí, créeme- la miro a los ojos, esos ojos azules que tanto me gustan.
Acaricia mi nuca con la punta de los dedos, haciendo que me estremezca. La acerco aún más a mí y la beso en el cuello. Mara deja salir un suspiro de su boca, esa que tanto me gusta besar. 
Entramos en mi casa, cerrando la puerta a nuestras espaldas, testigo de ese beso. 
-¿Quieres algo?- pregunto, intentando ser buen anfitrión.
-Te quiero a ti- sonríe desde el recibidor.
-Soy todo tuyo- abro los brazos, echando la cabeza hacia atrás.
Salta sobre mi abdomen, haciendo que choque con la pared para no caerme al suelo. Rodea mi cintura con sus piernas, esas que acariciaría todos los días de mi vida. Y me mira, me observa, centrándose en mis ojos, me gustaría saber qué está pensando ahora mismo.
 
 
Abrazada a él (Mara)
 
Le observo detenidamente, sus ojos bajo esa luz tenue del recibidor son más bonitos aún. Carlo sujeta mis muslos con fuerza contra su cuerpo para no caerme. Sonríe, esperando a que yo diga algo. 
Vuelve a besarme en el cuello y siento sus labios contra mi piel, dibujando cosas inexplicables, inimaginables. Sabe que me encantan los besos en el cuello y lo hace para que no me resista, para que quiera más y más. 
-Te quiero- susurra en mi oído y me besa detrás de la oreja y luego en el lóbulo de ésta. 
-Yo te quiero más- susurro.
-Eso es imposible- me da un beso rápido en la comisura izquierda.
-¿Cómo estás tan seguro?
-Porque te quiero más que a nada.
Me aferro a su cuello y le doy un suave mordisco en el labio inferior. Sonríe mirándome la boca y me besa de nuevo. Camina a tientas hasta su habitación, conmigo a cuestas. La ventana deja entrar una suave luz plateada en la habitación a oscuras. Me lleva hasta su cama y nos dejamos caer, lentamente, con miedo a hacernos daño. Carlo me quita la sudadera y yo a él la camiseta de tirantes. Beso sus labios con deseo, con ganas de estar con él para siempre. Le quiero tanto…

Entrando en una habitación (Darío)
 
Me tiro en la cama y cierro los ojos, hecho polvo. Hoy ha sido mi primera noche trabajando. Es lunes, pero aún así estaba lleno el local. Donato me ha dicho que mañana vendrá su hija, que tocará conmigo el viernes por la noche y tenemos que ensayar. Me ha explicado que su hija también está estudiando música en la misma universidad que yo, que quizá la conozco ya. Quizá me la he cruzado algún día, no lo sé. Los ojos se me cierran, tengo un sueño impresionante. 
 
Suena el timbre. ¿Quién será a estas horas? Me levanto, en la penumbra, con los ojos entreabiertos. Me los refregó con los puños para poder ver mejor, hasta llegar a la puerta. 
-¿Qué haces aquí a estas horas?- pregunto sorprendido ante su visita.
-Quiero hablar contigo.
Nos sentamos en el sofá, tensos por la extraña situación. 
-Adelante, ¿quieres algo?- digo no muy convencido.
-No, gracias- dice serio-. Verás, Andrea ha venido a hablar conmigo.
-¿Qué te ha dicho?
-Que es injusto que no juegues, que sin ti el equipo no hace nada. Hoy no han querido entrenar ninguno de tus ex compañeros. 
-Ah- me limito a decir, sin entender bien qué ocurre.
-Entonces he hablado con el club y hemos decidido que puedes volver- dice mirándome fijamente.
-¿En serio?- no me lo puedo creer… ¡Puedo volver a jugar!
-Sí, pero no tendrías las vacaciones de navidad, seguirías entrenando con el equipo superior.
Asimilo lo que acaba de decir. Si quiero jugar no voy a poder ir a ver a mi familia, ni a Aroa. Suspiro. 
-No hace falta que me respondas ahora, me lo dices el miércoles en el entreno. 
-Está bien, muchas gracias Leo- le doy un abrazo cordial. 
-De nada, lo ha decidido el club, no yo, dale las gracias a tus compañeros. Adiós- se despide.
-Adiós- cierro la puerta. 
Hostia… ¿Qué voy a hacer? No puedo hacerle el feo a Leo, quiero seguir en el equipo, pero Aroa, necesito verla ya, quiero saber qué es de ella. ¿Por qué todo se complica tanto? Creo que hoy no voy a poder dormir mucho. 

5 comentarios:

  1. Cada capitulo se pone muchisisisisimo mas, lindo me gusta la pareja de Aroa y Pablo, no tanto Carlo y Mara... Pero va linda la cosa :) besos

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    1. Pues ya está: Pablo y Aroa, Darío y la hija de Donato, Mara se busca a uno mejor y vuelve,con su amiga, Carlo se arrepiente y cambia a mejor. Como ya han dicho, Carlo y Mara..., muy guarrillos, pero Pablo y Aroa son tan monos :)

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    2. Bueno, bueno, Pau, yo no voy a adelantar nada, pero habrá alguna que otra sorpresilla :D ¡Ah! Y se me está alargando, no sé cuando se acabará...

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    3. Bueno, a mí me lo puedes decir, ¿no? ;) Bueno, ya va bien que dure. a lo mejor cuando estés en la residencia te dejamos acabarlo...

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