Querido Idiota, no es la primera vez que te escribo, no es nada fácil contactar contigo cuando ni nuestros ojos conectan.
Me gustaría tener todos los problemas resueltos contigo, todo sería mucho más sencillo, sabría leer tu mente o si realmente sientes algo o no por mí. Me gustaría conocerte, pero no en nuestra situación, me gustaría encontrarte por la calle sin saber quién eres y sonreírte, así, sin necesidad de más, porque lo demás sobra, tú bien lo sabes, o tal vez no, tal vez estoy equivocada. Me gustaría observar tu sonrisa sin pesadeces, sin pensamientos terminados en puntos suspensivos o sin acabar, qué más da, no habría nada de eso, sólo tú y yo. Suena bien y todo, quién lo diría, sonamos bien, pero no tanto juntos. Me gustaría tenerte, ¡a quién no!, son cosas tan absurdas las que se me pasan por la cabeza que no sé si deberían encerrarme en una habitación sin puertas de lo que llego a desvariar a lo largo del día... Y de la noche ya ni te cuento.
Me gustaría tener todos los problemas resueltos contigo, todo sería mucho más sencillo, sabría leer tu mente o si realmente sientes algo o no por mí. Me gustaría conocerte, pero no en nuestra situación, me gustaría encontrarte por la calle sin saber quién eres y sonreírte, así, sin necesidad de más, porque lo demás sobra, tú bien lo sabes, o tal vez no, tal vez estoy equivocada. Me gustaría observar tu sonrisa sin pesadeces, sin pensamientos terminados en puntos suspensivos o sin acabar, qué más da, no habría nada de eso, sólo tú y yo. Suena bien y todo, quién lo diría, sonamos bien, pero no tanto juntos. Me gustaría tenerte, ¡a quién no!, son cosas tan absurdas las que se me pasan por la cabeza que no sé si deberían encerrarme en una habitación sin puertas de lo que llego a desvariar a lo largo del día... Y de la noche ya ni te cuento.
El problema es que me gustaría que sucediesen muchas cosas pero no llevo a cabo ni el más mínimo acercamiento. Es cierto, me escondo en mi propia timidez y me engullo tu recuerdo. No entiendo cómo siempre me sientas mal y te me repites hasta el punto de pensar que explotaré de un momento a otro. Tal vez debería dejar de subirme a la báscula contigo a cuestas o tal vez debería contarte que no puedo más, que es mejor caminar de la mano. Es todo tan complicado, que ni el mejor jugador de póquer apostaría por nosotros, aunque me gustaría arriesgar a pesar de todas las dificultades.
Querido Idiota, me gustaría conseguir tantas metas que se quedan en falsos intentos...
Dame una señal y te prometo que lo intento de una vez por todas...
Si no, te olvidaré, lo juro.